Este ejercicio te ayudará a gestionar el estrés cuando sientas que no puedes más, que estás desbordado/a.
1. Empieza en el cuerpo
Lleva tu atención a donde más notes el estrés ahora mismo.
Observa cómo es esa sensación. Puede ser presión, nudo, calor, vacío…
Tómate un momento para simplemente sentirlo, sin cambiarlo.
2. Dale una forma
Ahora prueba algo distinto.
Si esa sensación tuviera una forma, ¿cuál sería? ¿Cómo dibujarías a esa parte de ti a la que le cuesta gestionar el estrés?
Puede ser:
- una figura
- un objeto
- una textura
- incluso un personaje
No hace falta que sea perfecto. Lo primero que aparezca está bien.
3. Acércate con curiosidad
Imagina que puedes colocarte frente a eso que ha aparecido.
Sin invadir.
Sin querer cambiarlo.
Solo estando ahí.
Y observa:
¿Cómo es?
¿Qué expresión tiene?
¿Qué transmite?
4. Pregunta, sin exigir respuesta
Si te sale, puedes preguntarle suavemente:
¿Qué intentas hacer por mí?
¿De qué estás tratando de protegerme?
¿Qué necesitas ahora?
No hace falta que haya una respuesta clara.
A veces llega en forma de sensación, imagen o intuición.
5. Responde desde un lugar más amplio
Y ahora piensa: ¿qué querrías transmitirle tú? Tal vez puedes decirle algo como:
“Gracias por intentar ayudar.”
“No tienes que hacerlo todo perefcto.”
“Estoy aquí.”
Este paso es importante.
No se trata de quitar esa parte, sino de que no esté sola en lo que sostiene.
6. Observa si algo cambia (aunque sea muy poco)
A veces la sensación se suaviza.
A veces cambia de forma.
A veces no pasa nada evidente.
Todo es válido.
Lo importante
Muchas veces la dificultad para gestionar el estrés no es solo activación.
Es una parte de nosotros intentando sostener algo durante demasiado tiempo.
Cuando esa parte puede ser vista y escuchada,
no siempre se calma de inmediato…
pero deja de tener que gritar.

Conoce más ejercicios en mi blog o sígueme en instagram.

