Aprender a hablarnos mejor: la comunicación no violenta
Aprender a hablarnos mejor suele convertirse en una necesidad cuando las conversaciones empiezan a doler. Cuando hablar con alguien cercano termina en discusión, silencio o distancia. Si te pasa, no significa que lo estés haciendo mal: significa que estás intentando comunicarte con las herramientas que aprendiste.
Muchas personas sienten que dicen lo que sienten y aun así no son escuchadas, o que cualquier intento de explicarse acaba en conflicto. En ese punto, la Comunicación No Violenta (CNV) puede ser una ayuda práctica y realista para cambiar la forma en la que nos hablamos.
Cuando hablar se convierte en un problema
Nadie nos enseña a expresar lo que sentimos con claridad y respeto al mismo tiempo. Aprendemos a hablar observando, repitiendo patrones y sobreviviendo a los conflictos como podemos.
Por eso es habitual:
- callar para evitar problemas
- explotar cuando ya no podemos más
- usar reproches cuando en realidad necesitamos comprensión
Aprender a hablarnos mejor no es cambiar quién eres, sino aprender una forma distinta de comunicar lo que ya sientes.

Sentimientos y necesidades: entender qué hay detrás
En el día a día solemos pensar que nuestro malestar viene directamente de lo que otros hacen. Sin embargo, muchas veces lo que realmente duele es que una necesidad importante no está siendo atendida.
Por ejemplo, si estás hablando con alguien y esa persona mira el teléfono constantemente, puede aparecer enfado, tristeza o sensación de desinterés. No es solo el gesto, sino lo que toca por dentro: la necesidad de atención, conexión o respeto.
Cuando esas necesidades sí están cubiertas, solemos sentir calma o seguridad, aunque no pensemos en ello conscientemente. Entender esto ayuda a dejar de culpar y empezar a explicarnos mejor.
Los cuatro pasos de la Comunicación No Violenta
La CNV propone un proceso sencillo que no busca hacerlo perfecto, sino hacerlo más consciente.
1. Describir lo que ocurre de forma objetiva (sin críticas ni interpretaciones)
En lugar de empezar acusando, se trata de describir lo que pasa de forma concreta.
- ❌ “Nunca me escuchas.”
- ✅ “Mientras hablaba, estabas mirando el móvil.”
Separar los hechos de los juicios, evita que la otra persona se ponga a la defensiva y abre la conversación.
2. Poner palabras a lo que sentimos
Expresamos cómo nos sentimos ante esa situación, usando emociones reales y no acusaciones disfrazadas.
- ❌ “Me siento ignorado (genera culpa)
- ✅ “Me siento frustrado y triste.”
Hablar de emociones puede incomodar, pero también acerca y genera conexión.

3. Reconocer lo que necesitamos
Los sentimientos que nos generan malestar están vinculados a necesidades no satisfechas (atención, comprensión, respeto,…)
“Me siento frustrado porque necesito sentirme escuchado y tener más conexión.”
Este paso es clave para aprender a hablarnos mejor, porque dejamos de culpar y reprochar a la otra persona y asumimos responsabilidad emocional.
4. Pedir sin exigir
Por último, expresamos qué nos ayudaría. Formulamos una petición clara, concreta y realizable, sin exigir ni manipular.
- ❌ “Siempre haces lo mismo.”
- ✅ “¿Podrías guardar el teléfono mientras hablamos?”
Una petición clara no obliga, invita.

¿Por qué se llama “no violenta”?
La violencia no siempre es física. También se manifiesta en:
-
críticas constantes
-
sarcasmo
-
culpabilización
-
amenazas
-
silencios castigadores
La CNV busca eliminar estas formas de violencia cotidiana que deterioran las relaciones, sustituyéndolas por diálogo consciente y empático.
Aprender a hablarnos mejor en la vida real
La Comunicación No Violenta no elimina los conflictos, pero sí cambia cómo los atravesamos.
Puede ayudarte:
- en la pareja, a hablar sin herir
- en la crianza, a poner límites de manera respetuosa.
- en el trabajo, a expresar desacuerdos con respeto
- contigo, a dejar de hablarte con dureza
No se trata de hacerlo bien a la primera, sino de practicar una comunicación más amable y honesta.

Retos y malentendidos comunes
Al empezar a practicar CNV, pueden surgir dificultades:
-
Sentirse “artificial” al principio
-
Creer que es una técnica para manipular
-
Pensar que hay que reprimir el enfado
En realidad, la CNV no niega las emociones intensas, sino que enseña a expresarlas sin dañar.
Es una práctica que requiere tiempo, autoconocimiento y paciencia.
Conclusión
La Comunicación No Violenta nos invita a cambiar una pregunta clave en nuestras conversaciones:
de “¿Quién tiene la culpa?” a “¿Qué necesitamos realmente?”
Al hacerlo, abrimos la puerta a relaciones más auténticas, conscientes y humanas. En un entorno social cada vez más acelerado y reactivo, la CNV es una herramienta valiosa para reconectar con nosotros mismos y con los demás desde el respeto y la empatía.
La CNV no promete conversaciones perfectas, pero sí más auténticas.
Y muchas veces, eso es justo lo que necesitamos para volver a acercarnos.
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